El 15 de febrero de 2026 Zaragoza amaneció con plan grande como es la Carrera del Ebro, una de esas pruebas que unen deporte, ciudad y un punto de emoción colectiva. A las 9:00 horas se dio la salida a una edición muy especial, ya que la carrera conmemoró 20 años desde que nació esta cita, y lo hizo reuniendo a 4.000 participantes.
La prueba, organizada por la Brigada “Aragón” I del Ejército de Tierra, tuvo salida y llegada en el Centro Aragonés del Deporte. Desde ahí, el recorrido fue llevando a los corredores por algunos de los paisajes más característicos de la zona como la ribera del río Ebro, la Estepa del Campo de Maniobras de San Gregorio, el Escarpe y distintos tramos de caminos, sendas y barrancos que hacen que esta carrera no sea “solo correr”, sino también saber gestionar el terreno. No es lo mismo llevar un ritmo constante en asfalto que enfrentarte a subidas, cambios de firme y kilómetros donde toca tirar de cabeza.
Dentro de las modalidades disponibles, la más exigente fue la 25K Trail, con 25 kilómetros pensados para quienes buscan un reto serio. En esa distancia participó Eduardo del Molino Romero, del equipo Automoción Miraflores, con el dorsal 203 y la camiseta del equipo EuroTaller Theodora. Un trail así no se improvisa y es que hay que dosificar, comer y beber cuando toca y tener paciencia para que los últimos kilómetros no se hagan eternos. Y precisamente por eso, cuando se cruza la meta en una prueba de este tipo, la sensación es diferente, no es solamente terminar, es haber aguantado bien el recorrido.
Correr con propósito
Además del componente deportivo, la Carrera del Ebro volvió a tener un lado solidario muy claro. En esta edición de 2026, la recaudación superó los 20.000 euros, que se destinarán a contribuir a mejorar la calidad de vida de familias con dificultades económicas a través de Cáritas Castrense, gracias a la implicación de participantes y patrocinadores.

En el caso de Eduardo, sus 25 kilómetros se sumaron al contador de Kilómetros por Sonrisas, done cada kilómetro deja de ser solo un dato y pasa a representar apoyo a la labor de los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora, los cuales se aportan desde el deporte y de recordar que el esfuerzo individual también puede convertirse en apoyo para otros.
Más KmxSonrisas
Carreras como la del Ebro demuestran que esta iniciativa no va de hacer marcas perfectas, se trata de sumar kilómetros que cuentan de verdad. A veces son 5K en una ciudad; otras, 25K de trail con terreno duro. Pero el mensaje es el mismo y es que cuando se corre con un motivo, todo cambia.
Gracias a personas como Eduardo, Kilómetros por Sonrisas sigue creciendo carrera a carrera. ¿Te animas a sumarte? Elige tu próxima prueba, ponte la camiseta y empieza a sumar.
¡Nos vemos en la próxima carrera!
