No todos los kilómetros pesan igual. Algunos se hacen en llano, otros por caminos, otros de noche y otros, como en Magacela, mirando siempre hacia arriba. La XV Milla Vertical Guerrero de Magacela no destaca por su distancia, sino por la forma de recorrerla: una subida continua desde la parte baja del pueblo hasta la fortaleza que corona el cerro.
El pasado 16 de agosto, Emilio, Javier, Marimar, Rocío y Teresa participaron en esta prueba con el deseo de compartir sus kilómetros con Kilómetros por Sonrisas. Cinco nombres más para un proyecto que sigue creciendo gracias a personas que aprovechan cada actividad deportiva para dar visibilidad a una causa solidaria.
La carrera propone un recorrido de 1.609 metros, la distancia exacta de una milla, entre la Plaza del Pilar y la entrada a la fortaleza de Magacela. En total, tomando como referencia la distancia oficial de la prueba y la participación de las cinco personas, su aportación suma 8,05 kilómetros para el contador de Kilómetros por Sonrisas.
Una carrera corta, pero sin descanso
La Milla Vertical Guerrero de Magacela tiene una personalidad muy marcada. No es una prueba larga, pero sí muy intensa. La dificultad está en la subida constante, en las calles estrechas y rampantes del Conjunto Histórico y en una pendiente máxima que ronda el 30%.
Desde la salida en la Plaza del Pilar, el recorrido avanza por el pueblo hasta alcanzar la entrada de la fortaleza. Son apenas algo más de 1,6 kilómetros, pero con un desnivel total de 175 metros que convierte la prueba en un esfuerzo muy diferente al de una carrera popular convencional.
Ahí está precisamente su atractivo. La Milla Vertical obliga a regular desde el primer metro, a mantener la cabeza fría y a encontrar fuerzas cuando la pendiente no da tregua. Es decir, cada participante compite contra el reloj, contra la subida y contra esa sensación de que la meta está cerca, pero siempre un poco más arriba.
Javier, tercero en su categoría
Además de la participación conjunta de Emilio, Javier, Marimar, Rocío y Teresa, la jornada dejó una alegría añadida para el grupo. Javier terminó tercero en su categoría juvenil/junior/promesas, un resultado que suma todavía más valor a la presencia del equipo en Magacela.
En una prueba tan explosiva, subir al podio exige algo más que velocidad. Hace falta capacidad para sostener el esfuerzo, adaptarse a la pendiente y no perder ritmo en los tramos más duros. Por eso, el tercer puesto de Javier convierte esta participación en una jornada todavía más especial para quienes llevaron Kilómetros por Sonrisas hasta la carrera.

La competición reconoce a los ganadores de todas las categorías con trofeo y entrega a los vencedores absolutos una estatuilla réplica de la famosa estela del guerrero de Magacela, símbolo que da nombre a la prueba.
Cinco formas de empujar el mismo proyecto
Con su participación en Magacela, Emilio, Javier, Marimar, Rocío y Teresa añaden una nueva historia al recorrido de Kilómetros por Sonrisas, la iniciativa de la Red EuroTaller junto a la Fundación Theodora, que apoya la labor de los Doctores Sonrisa con niños hospitalizados.
Recuerda que cada prueba aporta algo distinto. En Magacela, fueron 8,05 kilómetros de esfuerzo concentrado, una subida hasta la fortaleza y un podio para Javier. Pero, sobre todo, fue otra manera de demostrar que cualquier carrera puede convertirse en una oportunidad para sumar.
Enhorabuena a Emilio, Javier, Marimar, Rocío y Teresa por completar la Milla Vertical Guerrero de Magacela, y felicidades especiales a Javier por ese tercer puesto en su categoría.
¡Gracias por seguir sumando kilómetros, esfuerzo y visibilidad para Kilómetros por Sonrisas!
