Hay veces en las que una carrera no necesita demasiada épica para tener sentido. Basta con ponerse el dorsal, salir a correr cuando el día empieza a apagarse y recordar que cada participación también puede servir para apoyar algo más grande.
Francisco Pichardo, con el dorsal 395, hizo eso mismo el pasado 23 de junio en la XV Carrera Nocturna San Juan de Aznalfarache, una prueba de 5 kilómetros celebrada coincidiendo con la noche de San Juan.
“Otra carrera”, nos escribió Francisco. Y detrás de esa frase sencilla venía lo importante: “he participado aportando otro pequeño granito para el proyecto”.
Una nocturna con calor y mucho ritmo
La carrera arrancó a las 22:00 horas desde la calle Travesía Ramón Cajal, junto al Cine de Verano, y tuvo también allí su meta. El recorrido atravesó distintas calles y espacios de San Juan de Aznalfarache, como calle Betis, calle Antonio Machado, plaza Agustín Pérez Sastre, Paseo de las Nueve Aceituneras, Parque de Los Pitufos, avenida de Europa, calle París, calle Praga, calle Madrid, calle Atenas, avenida Francisco Manuel Martín González “Paloyo”, Polideportivo 1º de Mayo y Paseo Fluvial Virgen del Carmen.
Francisco resumió la prueba con pocas palabras, pero muy claras: noche calurosa, carrera rápida y un recorrido bastante llano. Tres ingredientes que explican bien el carácter de una cita pensada para correr con ritmo, pero también para disfrutar del ambiente popular de una noche especial.
La organización estableció un tiempo máximo de 75 minutos para completar la carrera, con cierre de meta previsto a las 23:15 horas. Además, la prueba contó con circuito cerrado al tráfico, avituallamiento, atención médica, guardarropa y entrega de camiseta técnica en meta.
Cinco kilómetros que también cuentan
En Kilómetros por Sonrisas, la iniciativa de la Red EuroTaller y la Fundación Theodora, cada participación tiene su propio valor. A veces llega en forma de gran reto, de montaña, de marca personal o de podio. Otras, como en esta ocasión, llega en forma de un gesto constante: seguir corriendo, seguir sumando y seguir dando visibilidad a una causa solidaria.
Francisco añadió 5,24 kilómetros al proyecto en una carrera nocturna, rápida y con calor, completada en 25:17, a un ritmo medio de 4:49 min/km. Una marca que demuestra que no hacen falta grandes discursos para explicar el compromiso: a veces basta con ese “otro pequeño granito” como él mismo comentó, que, carrera tras carrera, va haciendo crecer la iniciativa.
¡Gracias, Francisco Pichardo, por volver a llevar Kilómetros por Sonrisas a una línea de salida y por sumar una nueva meta a favor de los Doctores Sonrisa!


