El Valle de Tena no regala nada. Quien se pone un dorsal allí sabe que la montaña va a pedir piernas, cabeza y paciencia. Subidas largas, terreno técnico, desnivel acumulado y paisajes de esos que obligan a levantar la vista, aunque el cuerpo solo piense en seguir avanzando.
En todo ese escenario, Eduardo del Molino, gerente de EuroTaller Automoción Miraflores, completó un nuevo reto para Kilómetros por Sonrisas. Esta vez fue en el Trail Valle de Tena, una prueba que él mismo definió como, posiblemente, “la más dura” que ha realizado, pero también como “una de las más bonitas”.
Eduardo participó con el dorsal 2123 en una carrera de 20 kilómetros y más de 1.200 metros de desnivel positivo, celebrada en el entorno de Panticosa. Según la guía de la prueba, el recorrido de 20 km salía el domingo 6 de septiembrea las 08:00 horas desde la Plaza de la Iglesia de Panticosa, con un desnivel positivo y negativo de 1.230 metros.
Una carrera para sufrir y disfrutar
El recorrido tenía todos los ingredientes de una prueba de montaña seria. Desde Panticosa, los corredores pasaban por puntos como el Ibón de Sabocos, el Collado del Verde, Faceras, Rincón del Verde y Ripera, antes de regresar de nuevo a Panticosa.
La propia organización lo presentaba como un trazado con fuerte personalidad de skyrunning, con subida hasta la cumbre de Punta dera Facera, a 2.288 metros, y regreso por el Valle de Ripera. Más de la mitad del recorrido transcurre por encima de los 1.600 metros de altitud, en una distancia exigente, pero asumible para todos aquellos que quieren vivir la montaña con una especial intensidad.
Eduardo lo resumía así al enviar las fotos: “a las fotos me remito”. Y no hacía falta mucho más. A veces, una imagen de montaña explica mejor que cualquier crónica lo que supone completar una carrera así.
Más de cuatro horas de esfuerzo
Eduardo cruzó la meta en 4:16:43, con un ritmo medio de 12:50 min/km y terminó en el puesto 334 de la general y 37º de 49 en la categoría Veterano B masculino.
Más allá de la clasificación, lo importante estaba en completar el reto. Veinte kilómetros en el Valle de Tena no son veinte kilómetros sencillos. Cada subida pesa, cada bajada exige concentración y cada tramo obliga a gestionar fuerzas hasta el final.
Con esta participación, Eduardo suma 20 nuevos kilómetros al contador de Kilómetros por Sonrisas, la iniciativa de la Red EuroTaller junto a la Fundación Theodora para apoyar la labor de los Doctores Sonrisa con niños hospitalizados.
La participación de Eduardo vuelve a demostrar que Kilómetros por Sonrisas puede crecer en muchos terrenos. En asfalto, en carreras populares, en pruebas nocturnas, en retos familiares o, como esta vez, en plena montaña pirenaica.
¡Gracias Eduardo por llevar Kilómetros por Sonrisas hasta un recorrido tan duro y tan bonito, y por sumar desde Automoción Miraflores otros 20 kilómetros llenos de esfuerzo, montaña y compromiso!





