No todas las carreras empiezan cuando suena el pistoletazo de salida. Algunas comienzan mucho antes, en un hospital, en un laboratorio, en una familia que espera avances o en un proyecto que necesita apoyo para seguir investigando. La Carrera Popular Corre por el Niño pertenece a ese tipo de pruebas: las que usan el deporte para mover algo más que piernas.
En esa 14ª edición, celebrada el pasado domingo 4 de octubre de 2026 en Madrid, también estuvo Rubén García Andrés. Corrió la distancia de 10 kilómetros, lo hizo con el dorsal 1401 y sumó una nueva aportación al recorrido de Kilómetros por Sonrisas.
La prueba, organizada por la Fundación de Investigación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, tuvo salida y meta en la calle Menéndez Pelayo, junto al Parque del Retiro, y contó con tres distancias: 10K, 5K y una carrera familiar de 2K.
Madrid corrió por la investigación pediátrica
La edición de este año reunió a 6.000 participantes con el objetivo de recaudar fondos para la investigación de enfermedades pediátricas, toda una marea de corredores, familias y niños que convirtió el entorno del Retiro en un punto de encuentro entre deporte, salud e investigación.
La carrera no buscaba solamente llenar las calles de actividad física, su propósito era divulgar los beneficios del ejercicio y obtener fondos destinados a la investigación de enfermedades graves de los niños. Además, el importe de los dorsales se destinaba a proyectos de investigación a través de la Fundación para la Investigación Biomédica del hospital.
A lo largo de sus distintas ediciones, Corre por el Niño ha conseguido reunir cerca de un millón de euros para financiar decenas de proyectos de investigación y mejorar la calidad de vida de pacientes pediátricos. Por eso, cada inscripción y cada dorsal forman parte de una cadena que va mucho más allá del cronómetro.
El 1401, a ritmo constante
Rubén completó los 10 kilómetros con un tiempo de chip de 1:08:55 y un tiempo oficial de 1:09:23. Su ritmo medio fue de 6:54 min/km, con una velocidad de 8,71 km/h.
Pasó por el kilómetro 5 en 33:36, a un ritmo de 6:43 min/km, y cerró la segunda mitad de la prueba hasta alcanzar la meta en 1:08:55. Diez kilómetros de asfalto urbano, con chip, clasificación y un tiempo máximo de 90 minutos para completar la distancia.
El recorrido, con salida y llegada en la calle Menéndez Pelayo, se desarrolló sobre trazado urbano y asfalto, con puntos kilométricos señalizados y avituallamiento intermedio en el kilómetro 5 para los participantes del 10K.
Correr también puede formar parte del tratamiento
Uno de los mensajes más interesantes de esta carrera está en la propia línea de investigación del Hospital Niño Jesús. Desde hace años, el centro estudia los beneficios que puede tener la actividad física en menores enfermos, especialmente en pacientes oncológicos.
En el ámbito del cáncer infantil, los estudios desarrollados por el hospital apuntan a que el ejercicio durante los tratamientos de quimioterapia puede ayudar a mejorar la recuperación, favorecer la respuesta del organismo y reducir algunos efectos perjudiciales del tratamiento. También se ha observado una menor duración de determinados ingresos hospitalarios.
Por eso, la presencia de Rubén en esta carrera conecta de manera muy natural con Kilómetros por Sonrisas, la iniciativa de Red EuroTaller junto a la Fundación Theodora para apoyar a los Doctores Sonrisa en su labor con niños hospitalizados y sus familias.
Diez kilómetros con doble sentido
La participación de Rubén deja ya 10 kilómetros más en el contador solidario del equipo EuroTaller Theodora. El dorsal 1401 cruzó la meta en Madrid, pero su valor no se queda simplemente en el resultado. Está también en haber formado parte de una carrera que impulsa la investigación pediátrica y en sumar, al mismo tiempo, para Kilómetros por Sonrisas.
¡Muchísimas gracias, Rubén, por correr en una prueba con tanto sentido y por convertir tus 10 kilómetros en una nueva forma de apoyar a quienes más necesitan sonreír!
