En muchas ocasiones, una carrera no se mide solo por la distancia final. Se mide por todo lo que ocurre entre una salida y la siguiente, por las veces que el cuerpo pide parar, por las decisiones que hay que tomar cuando todavía queda otra vuelta por delante y por esa mezcla de emociones que solo aparece en las pruebas largas de verdad.
Eso mismo fue lo que vivió Marco Bernal en la Backyard Ultra Platja d’Aro, una prueba de ultrarresistencia celebrada el 18 de septiembre de 2026 en Castell d’Aro, Platja d’Aro i S’Agaró, en Girona. Con el dorsal 210, Marco completó 23 vueltas y sumó un total de 154,23 kilómetros para Kilómetros por Sonrisas, una cifra enorme, pero también una historia de resistencia, gestión mental y muchas horas con la camiseta del equipo EuroTaller Theodora en carrera.
Una prueba contra el reloj… y contra uno mismo
El formato Backyard Ultra tiene una lógica sencilla de explicar, pero muy dura de sostener: cada participante debe completar una vuelta de 6,7 kilómetros cada hora. Al terminar, toca esperar al siguiente inicio. Y después, volver a salir. Así, una vez más. Y otra. Y otra.
No se trata únicamente de correr rápido. De hecho, la velocidad no lo es todo. Lo importante está en administrar fuerzas, comer, beber, recuperar lo justo, no enfriarse demasiado y volver a ponerse en marcha cuando llega la siguiente salida. Cada hora es una pequeña carrera nueva, pero también una continuación de todo lo que ya se lleva acumulado.
La prueba, organizada por los Tritons de la Vall d’Aro, tiene salida y meta en la Sala Polivalent de Castell d’Aro y recorre el entorno de Castell d’Aro, Platja d’Aro y S’Agaró. Cada giro suma kilómetros y apenas 23 metros de desnivel positivo, pero el verdadero desnivel está en la cabeza: aguantar cuando el cansancio empieza a pesar más que las piernas.
23 vueltas para una historia difícil de resumir
Marco llegó hasta las 23 vueltas. Dicho rápido, parece solo un dato. Visto con calma, significa repetir el mismo desafío durante casi un día entero, volver a salir una y otra vez y mantener la concentración durante más de 154 kilómetros.
Él mismo lo resumió con palabras que explican mejor que cualquier clasificación lo que puede llegar a sentirse en una prueba así: adrenalina, emoción, alegría, sufrimiento y tristeza.
Y es que, una Backyard Ultra no deja una sola sensación, cambia con el paso de las horas, puede empezar con energía, pasar por momentos de euforia, atravesar tramos de duda y acabar dejando una mezcla difícil de ordenar. Cada vuelta suma distancia, pero también desgaste, y cada regreso a la zona de salida plantea la misma pregunta: ¿una más?
Marco respondió que sí durante 23 veces.
Kilómetros con mucho valor
Para Kilómetros por Sonrisas, la participación de Marco Bernal tiene un peso especial. No solo por la distancia, que ya impresiona por sí sola, sino por lo que representa completar una prueba de este tipo dentro de una iniciativa solidaria.
Sus 154,23 kilómetros se incorporan ya al contador del equipo EuroTaller Theodora para ayudar a dar visibilidad a la labor de la Fundación Theodora y sus Doctores Sonrisa, que acompañan a niños hospitalizados y a sus familias.
Mucho más que una marca
El dorsal 210 de Marco Bernal deja una de las aportaciones más potentes hasta ahora para Kilómetros por Sonrisas. No por competir contra otros, sino por sostener durante horas una prueba que exige paciencia, cabeza y una enorme capacidad para convivir con el cansancio.
¡Gracias, Marco, por llevar Kilómetros por Sonrisas a una distancia que impresiona y por demostrar que, incluso cuando el reto se vuelve extremo, todavía puede haber espacio para correr pensando en los demás!
