No todos los kilómetros pesan igual. Algunos llegan en carreras cercanas, otros en pruebas populares muy queridas y otros, de vez en cuando, aparecen en escenarios que forman parte de la historia grande del atletismo. Eso fue lo que ocurrió el pasado 20 de abril de 2026, cuando Rocío Jorge participó en el 130º Maratón de Boston y convirtió sus 42,195 kilómetros en una nueva aportación para Kilómetros por Sonrisas.
La imagen de meta la compartió Pedro Lozano Branger, que esta vez no corrió, pero sí estuvo allí como fotógrafo y testigo de una jornada muy especial. En su mensaje lo resumía con humor y bastante acierto al hablar de “kilómetros de prestigio”. Y no era una exageración. Boston no es una maratón cualquiera, es la más antigua del mundo, se disputa desde 1897 y forma parte del circuito de los World Marathon Majors.
Una de las metas más icónicas del atletismo
La edición de 2026 volvió a reunir a más de 30.000 corredores llegados de 137 países, con salida en Hopkinton y llegada en la mítica Boylston Street, en el barrio de Back Bay. El recorrido de Boston tiene una personalidad muy marcada y varios puntos reconocibles para cualquier aficionado: el ambiente del Wellesley Scream Tunnel, la exigencia de Heartbreak Hill y esa recta final que convierte la llegada en una de las imágenes más potentes del deporte de fondo.
Además, esta edición tuvo un valor simbólico añadido, ya que coincidió con el 60 aniversario de Bobbi Gibb, la primera mujer que completó la prueba de forma no oficial, un nombre clave en la historia del maratón.
Rocío y 42 kilómetros que dicen mucho
En ese marco corrió María del Rocío Jorge Arellano, con el dorsal 15664, y firmó una actuación muy sólida en una prueba que nunca regala nada. Pasó el medio maratón en 1:41:16 y completó la carrera con un tiempo neto de 3:41:27 y un tiempo oficial de 3:45:13. En la clasificación terminó en el puesto 17.815 de la general, fue la 6.578ª mujer en meta y ocupó la posición 459 en su división.
Son cifras que, puestas sobre el papel, ayudan a dimensionar lo conseguido. Pero en una maratón como Boston hay algo que va más allá de los números. Está el significado del propio recorrido, la exigencia del contexto y la dimensión de formar parte de una prueba que cada año reúne historias personales de muchísimo nivel.
Kilómetros por Sonrisas también llega a Boston
Los 42,195 kilómetros de Rocío pasan ya a formar parte del contador de Kilómetros por Sonrisas, la iniciativa impulsada por la Red EuroTaller y la Fundación Theodora que transforma cada participación deportiva en apoyo a la labor de los Doctores Sonrisa, que acompañan a niños hospitalizados y a sus familias.
Y en este caso, además, se suman desde uno de los escaparates más reconocidos del atletismo mundial. Que la iniciativa llegue hasta una meta como la de Boston, demuestra que el proyecto sigue creciendo en carreras de todo tipo, desde pruebas locales hasta grandes majors internacionales, siempre con la misma idea de fondo.
Una aportación con mucho peso simbólico
Cada carrera tiene su lugar, pero un maratón como este añade una capa especial al recorrido solidario de la iniciativa. No solo por la distancia, que ya de por sí supone un reto enorme, sino por todo lo que representa correr en Boston (tradición, exigencia, historia y un ambiente que no se parece a ningún otro).
Por eso mismo, la participación de Rocío Jorge deja una de esas aportaciones que se recuerdan con facilidad dentro de Kilómetros por Sonrisas. No solamente suma más de 42 kilómetros al contador, también suma una historia de esfuerzo en una de las carreras más prestigiosas del mundo.
¡Enhorabuena, Rocío, por ese Maratón de Boston y por seguir sumando Kilómetros por Sonrisas!
